🗯RECUERDEN QUE SUBIMOS DE 3 A 4 CAP, CADA FIN DE SEMANA 🗯

viernes, 24 de mayo de 2024

Jackie



Cuando Jack, nuestro único hijo, expresó su deseo de dejar atrás su vida como chico para convertirse en una mujer madura, inicialmente no lo tomamos muy en serio. Pensamos que era solo una fase de la juventud, influenciada por el estrés y las presiones sociales. Sin embargo, conforme pasaba el tiempo, sus palabras y acciones revelaban una determinación que no podíamos ignorar. Desde pequeño, Jack siempre había sido más sensible y reflexivo que otros niños, y ahora, al entrar en la adultez, estaba decidido a seguir su verdadero camino.

En su vigésimo cumpleaños, Jack se sinceró con nosotros de una manera que nos conmovió profundamente. Nos compartió su profundo deseo de vivir como una "MILF", algo muy similar a cómo me veía yo misma, según sus palabras. Nos habló de una nueva píldora desarrollada por el famoso "Doctor Sánchez", que prometía transformar a quien la tomara en una versión de sí mismo como una mujer madura.

Mi esposo y yo nos sumergimos en una discusión seria y llena de incertidumbre. La píldora era costosa y irreversible una vez ingerida. Teníamos los ahorros de Jack destinados a la universidad, por lo que le dimos dos opciones: seguir adelante con su sueño de ser una MILF, sabiendo que no habría marcha atrás, o reconsiderarlo y seguir con sus estudios universitarios.

Jack no dudó en elegir la píldora. Esa fue su elección final, y nos dejó atónitos pero decididos a apoyarlo en su viaje hacia la autorrealización. Durante semanas, investigamos sobre el Doctor Sánchez y la píldora en cuestión, tratando de entender mejor lo que estaba en juego para nuestro hijo.

Una semana después, Jack había completado su transformación en una hermosa mujer de entre 30 y 40 años, con una figura esbelta y curvas pronunciadas que irradiaban confianza y elegancia. Adoptó el nombre de Jackie, llevando mi apellido de soltera como el suyo propio, marcando así el inicio de una nueva identidad y un nuevo capítulo en su vida.



Para mí, ayudar a Jackie a adaptarse a su nueva vida como mujer fue un proceso natural y gratificante. Desde el primer día, estuve a su lado. Le presté algo de mi ropa y accesorios, compartiendo mi estilo y mis consejos sobre moda femenina. Juntas exploramos los matices del maquillaje y los peinados, descubriendo nuevas formas de realzar su belleza única.

Y en nuestras salidas de compras, exploramos las tiendas con entusiasmo, probándonos prendas y buscando. Cada momento compartido se convirtió en una celebración de su transformación y de nuestra conexión más profunda como mujeres.


A medida que Jackie florecía en su nueva identidad, yo también experimentaba mi propia evolución como madre. Aprendí a dejar ir las expectativas.

Para asegurarnos de que Jackie se integrara completamente en nuestro hogar y contribuyera de manera equitativa, acordamos que buscara un trabajo a tiempo parcial y ayudara en las tareas domésticas. Después de algunas búsquedas, encontramos una oportunidad en una encantadora floristería local.

Además de su trabajo, me dediqué a enseñarle las habilidades domésticas básicas que consideraba importantes para su independencia y bienestar. Pasamos horas en la cocina, explorando recetas y técnicas culinarias juntas. La vi transformarse de un principiante nervioso a un talentoso chef aficionado, disfrutando cada vez más del arte de la cocina..

Juntas, también nos aventuramos en la tarea de lavar y planchar la ropa. Aunque al principio estas tareas parecían laboriosas para ella, Jackie demostró una habilidad innata para el cuidado de la ropa y pronto dominó las técnicas necesarias para mantener nuestras prendas en perfecto estado.

Con Jackie integrándose en nuestras vidas de esta manera, todo parecía estar en su lugar. La felicidad y la armonía llenaban nuestro hogar, y pronto me di cuenta de que no solo había aceptado su transformación, sino que la había abrazado por completo.  Y así, con Jackie en nuestras vidas, encontramos una nueva definición de la familia y la felicidad.

🍃Un año después🍃

La llegada de Jackie había traído armonía y felicidad a nuestro hogar, pero lamentablemente, el ambiente en el vecindario había cambiado drásticamente. Hace un año, Jackie era querida por todas las vecinas, quienes la invitaban a reuniones y salidas con entusiasmo. Sin embargo, ahora parecían rechazarla, y aunque me preocupaba, Jackie parecía no importarle.

Cuando me percaté de que Jackie había dejado su trabajo en la floristería para asumir un papel más misterioso como secretaria los fines de semana, me intrigó su repentina transformación. Sin embargo, mi curiosidad se convirtió en preocupación cuando una vecina irrumpió un día golpeando con fuerza la puerta de nuestra casa.

Al abrir la puerta, me encontré con la escena impactante de la vecina sujetando del cabello a Jackie, acusándola de seducir a su esposo. Ante esta acusación, Jackie no retrocedió, sino que respondió con una actitud desafiante, alegando que la vecina no atendía adecuadamente a su hombre. Esta confrontación me dejó desconcertada, y cuando intenté hablar con Jackie sobre lo sucedido, su respuesta gélida de "okey, mamá, me has descubierto" solo sirvió para sembrar más dudas en mi mente.


Fue en ese momento cuando me di cuenta de que esta era la verdadera Jackie, una faceta de ella que nunca había imaginado. El olor a semen en su aliento y su actitud desafiante me confrontaron con una realidad difícil de aceptar. Me costaba creer que esta era la misma Jackie que había conocido hace un año atrás, una mujer añgo tímida y reservada que nunca habría sido capaz de protagonizar tal escena.


A pesar de mi incredulidad y confusión, sabía que debía confrontar esta nueva realidad y tratar de comprender qué había provocado este cambio tan radical en ella. Aún quedaban muchas preguntas sin respuesta, pero estaba decidida a descubrir la verdad detrás de la persona en la que se había convertido Jackie.

A pesar de los rumores que había escuchado sobre Jackie, siempre los había descartado como simples envidias de las vecinas, especialmente porque su marido la elogiaba constantemente y parecía genuinamente enamorado de ella. Sin embargo, cuando me enfrenté a la verdad cruda y dolorosa, me vi inundada por la decepción y la confusión.

Las preguntas que me atormentaban eran difíciles de ignorar: ¿Quién era realmente Jackie y qué más estaba ocultando? La brecha entre la imagen que tenía de mi ex hijo y la realidad que ahora se revelaba ante mí era abrumadora, y luchaba por encontrar una reconciliación entre ambas.


Después de ese incidente, Jackie experimentó un cambio notable en su actitud. Aunque aún colaboraba en casa, su forma de vestir se volvió más reveladora y provocativa, atrayendo las miradas de desaprobación de las demás mujeres cuando salía con ella, como si la juzgaran constantemente.


En una conversación sincera, Jackie finalmente me confesó que todas esas mujeres la odiaban debido a que sus supuestas aventuras con sus esposos si eran verdad, pero que a ella no le importaba lo que pensaran. 

Jackie salia  yendo a fiestas y eventos nocturnos. Aunque no estaba completamente al tanto de sus actividades, sabía que el sexo era una parte importante de sus salidas. A pesar de mis preocupaciones, siempre le insistía en que usara condón para protegerse.



Con el paso del los dias, me di cuenta de que Jackie se estaba convirtiendo en una especie de gata rompehogares, deslumbrante y sin preocupaciones por las posibles consecuencias de sus acciones. Aunque me angustiaba profundamente verla sumergirse en un mundo de excesos y placeres efímeros, me sentía impotente para detener su descenso hacia lo desconocido. Mi amor por ella era inquebrantable, pero enfrentaba el doloroso dilema de cómo ayudarla sin invadir su libertad y autonomía.



La situación alcanzó su punto crítico cuando un día llegué temprano a casa y presencié algo que me dejó en estado de shock: Jackie y mi marido teniendo relaciones sexuales. Me quedé paralizada, incapaz de procesar lo que estaba viendo.



Jackie, con una sonrisa burlona, intentó calmar las cosas, pero yo estaba hirviendo de ira y confusión. Pronto, con su actitud pretenciosa, miró a mi marido y le dio a elegir entre contarme la verdad o hacerlo ella misma. Fue entonces cuando ambos me soltaron la bomba: habían estado teniendo relaciones sexuales desde que ella llegó a casa, y Jackie estaba embarazada porque mi marido era el único con quien no usaba protección.


El mundo parecía desmoronarse a mi alrededor mientras absorbía la traición y el engaño que me rodeaban. Sentimientos de dolor, ira y traición se mezclaban en mi interior, dejándome aturdida y desolada. La confianza que había depositado en mi marido y en mi propia hija se desvaneció en un instante, dejándome preguntándome cómo podría superar esta traición y reconstruir mi vida destrozada.






sábado, 11 de mayo de 2024

Ha pasado u tienpo (dawn)





Vaya, no puedo creer que ya lleve cinco años viviendo como una mujer madura de 40 años y siendo la esposa de un hombre de 50 años. A veces me maravillo de cómo he logrado adaptarme a este nuevo papel en mi vida. Cada mañana, al despertar, me sumerjo en la rutina de una esposa comprometida y una mujer segura de sí misma. 


 Al principio, el shock de despertar un día y encontrarme en este cuerpo desconocido fue abrumador. Las curvas, las arrugas, todo era extraño y ajeno para mí. 

Pero con el tiempo, fui adaptándome a esta nueva identidad que la vida me habían impuesto. Aunque al principio luchaba con la confusión y el desconcierto, aprendí a aceptar esta nueva realidad. 


 Recuerdo claramente los primeros días, cuando me resultaba increíblemente difícil acostumbrarme a tener senos. Los implantes expansores fueron todo un desafío; cada ajuste y expansión era acompañado por sensaciones extrañas y dolorosas, pero poco a poco, a medida que alcanzaban el volumen adecuado, empecé a sentirme más cómoda con mi nueva figura.

Vivir sin mi pene fue un ajuste aún mayor. La cirugía para extirparlo y reconstruir en su lugar una vagina fue un proceso largo y complejo, lleno de consultas médicas, procedimientos quirúrgicos y tiempo de recuperación. Pero cada paso del camino valió la pena cuando finalmente pude apreciar la belleza y funcionalidad de mi nueva anatomía. Además, con mi tratamiento hormonal previo, el tamaño de mi pene original no era significativo, así que no perdí mucho en ese aspecto.


Los implantes en las caderas y glúteos, junto con la redistribución de grasa, también jugaron un papel importante en mi transformación física. Cada sesión de cirugía plástica y cada sesión de recuperación me acercaban más a la imagen de feminidad que deseaba, aunque también implicaban dolor y tiempo de inactividad. Los implantes en las caderas agregaron curvas femeninas a mi figura, mientras que el aumento de los glúteos me proporcionó una silueta más redondeada y femenina. Aunque el proceso fue largo y doloroso, cada momento de incomodidad valió la pena cuando finalmente pude ver los resultados y sentirme más segura en mi propia piel.

Luego pasamos a las extensiones de cabello para obtener una cabellera más larga, tal como a él le gustaba. Las extensiones agregaron volumen y longitud a mi cabello, permitiéndome experimentar con diferentes estilos y looks femeninos. Además, un poco de relleno en mis labios realzó mi sonrisa y me dio una apariencia más juvenil y atractiva.

Aunque al principio tenía dudas sobre las uñas postizas largas, accedí a probarlas por él. Resultó que realmente me encantaba el aspecto elegante y femenino que añadían a mis manos. Además, el sonido sutil que hacían al tocar las cosas o al chocar entre sí.

mis orejas fueron perforadas para poder usar grandes aros como artes. Cada par de aros añadía un toque de feminidad y elegancia a mi apariencia, 

Y no podríamos olvidar la importancia de la lencería y la ropa de marca para completar mi imagen. Cada pieza de lencería era seleccionada cuidadosamente  para enmarcar mi feminidad, y cada atuendo elegido con cuidado y atención al detalle me permitió expresar mi feminidad al mundo. Desde vestidos elegantes hasta conjuntos de lencería seductores, se convirtióron en una afirmación de mi nueva identidad.



A pesar de que hace casi nada me consideraba un chico 100% heterosexual y para nada afeminado, ahora encuentro una profunda satisfacción en ocupar este rol femenino. 
Desde el suave roce de la lencería hasta los vestidos que realzan mi figura y resaltan mis curvas me hacen sentir bella y segura.

Maquillarme cada mañana se ha convertido en un ritual. Los tonos suaves y femeninos resaltan mis rasgos faciales y me hacen sentir poderosa. Además, cuidar la suavidad de mi piel se ha vuelto una prioridad, y dedico tiempo cada día a aplicar cremas y tratamientos para mantenerla radiante y sedosa al tacto.

Pintarme los labios con tonos vibrantes y pintar mis uñas con colores llamativos se ha convertido en una forma de expresión personal que me llena de alegría y satisfacción. Cada detalle de mi  feminidad deve ser perfecta, y encontrar el equilibrio adecuado entre lo sutil y lo llamativo es un arte que disfruto perfeccionando cada día.

Visitar el spa los jueves se ha convertido en un oasis de relajación en medio de mi ajetreada semana, un momento para desconectar del mundo exterior y centrarme en mí misma. Y salir de compras los martes y viernes y adquirir nuevas prendas para llenar mi ya enorme closed

Mi integración en el vecindario como una de las esposas más ha sido sorprendentemente fluida, y he establecido amistades cercanas con mujeres como Lauren y Shell. Nuestras salidas juntas son momentos de complicidad y camaradería, donde compartimos nuestras experiencias como esposas y aveses mal habalr de las otras eposas con las que no nos llevamos. Ya sea tomando el té en casa de alguna de ellas, saliendo a un bar o simplemente nadando en la piscina en las tardes calurosas



Es increíble pensar que hace apenas dos años tenía una novia y estábamos planeando casarnos juntas. Pero ahora, mi vida ha dado un giro inesperado y estoy casada con Ramiro, un hombre apuesto de 58 años que me trata como a una reina y cumple todos mis caprichos. Al principio, temía que vivir como la esposa de un hombre mayor fuera un infierno, pero en estos dos años Ramiro ha demostrado ser un compañero increíblemente comprensivo y atento.

Ramiro no solo me ha ayudado a adaptarme a mi nueva identidad como mujer, sino que también me ha enseñado los placeres de ser mujer de una manera que nunca antes había experimentado. Incluso me ayudó a superar la nostalgia por mi antiguo cuerpo masculino, mostrándome que la feminidad puede ser tan poderosa y satisfactoria.

En nuestra vida sexual, he adoptado el rol femenino, abriendo mis piernas para Ramiro y permitiéndole entrar en mí. Al principio, fue un poco extraño asumir este rol, pero con el tiempo me he acostumbrado y he aprendido a disfrutar plenamente de nuestra intimidad como mujer.

En nuestra vida sexual, uno de los momentos que más me excitan es cuando Ramiro suelta su carga de esperma dentro de mi vagina. Cada vez que siento su calor llenándome, experimento una oleada de placer que me hace gemir de satisfacción. Aunque sé que no puedo quedar embarazada, me gusta jugar un pequeño juego entre nosotros. Después de nuestro ardiente encuentro, me toco el vientre y le susurro en el oído, con una sonrisa traviesa en los labios, "Esta vez sí me vas a dejar embarazada". La mirada lujuriosa en sus ojos y la risa cómplice que compartimos añaden un elemento de excitación adicional a nuestra intimidad,



Como su mujer, me esfuerzo al máximo por satisfacer cada uno de sus deseos más íntimos. Me encanta vestirme con hermosos vestidos que sé que le excitan, resaltando cada curva de mi cuerpo y provocando su deseo. Pero en las noches, es cuando verdaderamente me entrego a él. Me deslizo en lencería exótica y transparente, dejando poco a la imaginación, para que pueda apreciar cada centímetro de mi piel con una lujuria ardiente.

En nuestras sesiones de intimidad, no hay límites. Me sumerjo en cumplir cada uno de sus deseos más perversos. Desde el sexo oral, donde me deleito en cada centímetro de su miembro, perdiéndome en el placer de satisfacerlo completamente, hasta el sexo anal, que he aprendido a disfrutar con cada embestida. Incluso beber su semen se ha convertido en un acto de sumisión y deseo para mí, alimentando mi pasión por el.


Además, compartir la cama abrazados cada noche y compartir la ducha cada mañana se ha convertido en una parte fundamental de nuestra relación. 


No puedo evitar asombrarme al recordar al chico que solía ser hace cinco años. Ahora, me siento plenamente feliz como la mujer que soy, especialmente al estar casada con un hombre tan maravilloso como Ramiro. Todo parece haber terminado de manera perfecta para mí.

Me he convertido en una especie de esposa trofeo para Ramiro. Él me lleva a almuerzos y cenas en los restaurantes más lujosos, lo cual disfruto enormemente.

En cuanto a las tareas del hogar, tengo criadas que se ocupan de todo. Mi único deber es mantenerme hermosa para mi esposo, y lo hago con gusto.

Todo comenzó cuando aquel extraño en su lujoso coche me ofreció cambiar mi vida...



"Intercambiar cuerpos con mi madre fue una situación completamente inesperada. Nos encontramos en un desconcierto total, sin tener la más mínima idea de cómo o por qué sucedió. En medio de la confusión, ella me advirtió sobre la importancia de mantener este extraño fenómeno en secreto hasta que pudiéramos encontrar una solución. A medida que pasaba el tiempo, esa posibilidad de encontrar una respuesta parecía desvanecerse en el horizonte, dejándonos atrapados en esta extraña situación, sin saber cuál sería el desenlace."


"Asumir el papel de mi madre siendo un chico fue un cambio abrumador. Mientras que para ella, ser un joven de 20 años fue relativamente fácil, para mí, transformarme en una mujer de 45 años era todo un desafío.


La lucha constante entre mantener las apariencias y anhelar mi propia libertad volvía cada vez más dura. Ocultar mi verdadero ser mientras actuaba como si fuera ella requería un esfuerzo titánico. A veces, me preguntaba si alguna vez encontraríamos una solución para regresar a nuestras vidas originales.

Cada aspecto de su vida cotidiana se convirtió en un territorio desconocido para mí. Desde las tareas del hogar hasta sus labores maternales como una figura materna para mi hermana menor , todo era un mundo completamente nuevo. Me encontraba navegando en aguas desconocidas, 


Tratar de asumir la rutina de mi madre, o de cualquier ama de casa, resultó ser una tarea colosal. ¿Cómo podía una mujer soportar tanta carga de trabajo? Ahora entendía a mi madre cuando decía que estaba cansada.



Desde el amanecer hasta el anochecer, me encontraba inmerso en u mar de responsabilidades domésticas. Limpiar, cocinar, cuidar a los niños; cada tarea exigía su propia dosis de tiempo y esfuerzo. Cada vez más, me preguntaba cómo mi madre lograba hacer todo esto día tras día, sin mostrar signos de fatiga.

Ahora, cada vez que mis músculos dolían por el esfuerzo extra,

Cada paso que daba en sus zapatos me recordaba  el infierno de ser una amade casa...

Entiendo, aquí tienes una versión revisada que refleja adecuadamente esa situación:


"Sin embargo, el papel de madre y ama de casa era solo la mitad de la batalla. La parte más difícil era asumir el rol de esposa. Ahora, yo era la mujer de mi propio padre y la idea me resultaba repugnante. Pero mi madre insistió en que actuara como ella, y eso significaba ser "mujer" en todos los sentidos, incluyendo emocional y sexualmente.

Tener que besarlo, dormir con el e incluso compartir la ducha se había vuelto insoportable. Cada vez que me enfrentaba a la necesidad de un contacto físico o emocional, mi instinto buscaba desesperadamente alguna excusa para evitarlo.


Pero mi madre insistio en que tenia que complacerlo, cada interacción con mi padre se volvía incómoda y forzada, luchando por suprimir cualquier sentimiento de disgusto o repulsión. Me encontraba en un dilema emocional, atrapado entre el deseo de complacer a mi madre y mi propio rechazo interno hacia esta nueva realidad.



Pero, a pesar de mi incomodidad y aversión, me vi obligado a desempeñar el papel de esposa.


"La primera vez que tuve relaciones sexuales con él, fue una experiencia extrana. Mi madre juro que amaria el sexo...Después de todo, no solo me causó náuseas, sino que también sentí un vacío que me carcomía por dentro. Esta gritamdo pero no era por emociones si no por repulsión, Cada embestidas del pene mi propio padre me llenaba de repugnancia 



Después de ese encuentro, me sentí golpeada por una oleada de emociones contradictorias al plcer y aldeseo de querer mas que mi madre prometio si lo hacia. Me encontraba atrapado entre el asco y un sentimientode ser violada, preguntándome cómo había llegado a este punto. Aunque había seguido las instrucciones de mi madre, no podía evitar sentirme traicionado por mi propio cuerpo y mente.


La idea de continuar actuando como la esposa de mi padre me resultaba cada vez más insoportable, era una tortura emocional. Me encontraba en un estado de conflicto interno constante, luchando por reconciliar mis propios sentimientos con las expectativas impuestas sobre mí.



En medio de esta confusión y desesperación, me di cuenta de que necesitaba encontrar una salida de esta situación insostenible. Aunque no sabía cómo o cuándo, sabía que debía encontrar una manera de recuperar mi propia identidad y liberarme del esta pesadilla.


Organizar mis tiempos en la casa, y encontré un refugio en el ejercicio durante mi tiempo libre. Esta rutina me permitía evitar estar cerca de mi padre, lo cual resultaba beneficioso en más de un sentido. 


No solo me brindaba la oportunidad de mantener mi distancia, sino que también contribuía a mejorar mi bienestar en este cuerpo que aún me resultaba extraño. El ejercicio se convirtió en mi escape, en mi momento pero eso no me salvava en las noches que compartia la cama con el.


Tuve relaciones sexuales con él un par de veces más, pero cada vez me sentía más repugnado por mí mismo.


Comencé a inventar excusas para evitar esos encuentros, y por un tiempo funcionó. Sin embargo, cuanto más pasaba el tiempo, más vacío me sentía, como si algo esencial estuviera faltando en mi vida. A pesar de mis intentos por ignorarlo, ese sentimiento persistente se arraigaba en lo más profundo de mi mente, esperando ser confrontado algún día.

Varios dias mas tarde

Decidí que necesitaba un cambio y salí de casa, decidido a alejarme lo más posible de mi padre. 

Al llegar al gimnasio, lo vi: el instructor del gimnasio, un tipo llamado Mike. Algo en él me atrajo de inmediato; tal vez fuera su físico musculoso, sus ojos cautivadores o su piel de ébano, pero sentí una conexión instantánea. Mientras él se acercaba para recibirme en la entrada del gimnasio, mi mente divagaba y mis ojos seguían su figura, hasta que mi mirada se detuvo en sus pantalones. Juraría que podía distinguir el contorno de algo, pero rápidamente volví a la realidad, avergonzado por mis pensamientos.


Comencé mi rutina de ejercicio mientras Mike amablemente se acercaba para darme algunos consejos. A medida que pasaba los minutos,  y, al final, incluso intercambiamos miradas cómplices. Una sonrisa y un guiño de ojo de Mike fueron suficientes para acelerar los latidos de mi corazón.


De repente, mientras pasaba junto a mí, deslizó una pequeña nota en mi mano. Intrigado, la abrí rápidamente y encontré su número de teléfono junto con un mensaje sugestivo: "Fue increíble esta sesión. Me encantaría hacer algo más privado contigo". Mi rostro se enrojeció de vergüenza y, sin pensarlo dos veces, salí corriendo del gimnasio, sintiendo su mirada en mi trasero mientras huía.


Una extraña humedad se había acumulado entre mis piernas, una sensación desconocida que me dejó confundido. Mi mente estaba llena de pensamientos sobre Mike, y me encontré incapaz de sacármelo de la cabeza.


Corrí a casa, donde mi padre me intersepto con una sonrisa, ajeno a mi experiencia anterior anterior. A pesar de mis intentos por escapar de mis pensamientos, la biologoa de mi cuerpo me traicionó y aque no deseba ahacerlo precisamente con el le terminé teniendo relaciones sexuales con él una vez más, pero como siempre, no logré disfrutarlo. Mi mente y mi corazón estaban completamente centrados en Mike.



Al día siguiente, me levanté de la cama con esos mismospensamientos y el recuerdo de las emocionesque mike me causaba.

Espera a estar completamente sola en la casa, Busqué en mi bolso y saqué la nota que Mike me había dado. Mirándola con nerviosismo, decidí tomar el control de mi vida y marqué su número. El teléfono sonó varias veces antes de que finalmente escuchara su voz al otro lado de la línea, y en ese momento, supe que mi vida estaba a punto de cambiar.



Mike y yo hablamos, una cosa llevó a otra y el me invitó a su departamento. No sé en qué estaba pensando en ese momento; sabía que mi madre no estaría feliz si se enterara. Pero necesitaba desesperadamente algún tipo de liberación, y eso era todo lo que importaba en ese momento.


Después de nuestra intensa charla, me di una ducha rápida, me arreglé y me puse un vestido y Bajo el pretexto de ir al centro a hacer unas compras, salí de casa y me dirigí hacia el apartamento de Mike. A medida que me alejaba, sentía una mezcla de emociones: excitación por lo que estaba a punto de hacer y un poco de culpa por traicionar la confianza de mi madre. Sin embargo, en ese momento, la necesidad de sentirme libre y viva superaba cualquier otra consideración.


Mike fue muy atento y cariñoso cuando llegué a su departamento. Nuestros labios se encontraron en un beso apasionado que encendió cada fibra de mi ser. Sentía mi cuerpo ardiendo por todas partes mientras él tomaba mi mano y me llevaba a su habitación.


Una vez allí, me desnudó lentamente, acariciando cada centímetro de mi piel con ternura y pasión. Sus besos eran como fuego, dejando una estela de calor a su paso. Por primera vez en mucho tiempo, sentí que este era realmente mi cuerpo, como si finalmente estuviera en sintonía con él.


Sus caricias me hicieron sentir valorado y deseado de una manera que nunca antes había experimentado. Cada roce, cada beso, me recordaba que merecía sentirme bien en mi propia piel. En ese momento, con Mike a mi lado, me sentí completo y en paz conmigo mismo.



Luego fue su turno, oh Dios mío. El físico de Mike dejaba en ridículo al de mi padre. Me di cuenta de que técnicamente le estaba siendo infiel, pero en ese momento no me importaba. Yo no era mi madre, bueno, lo era, pero solo en el cuerpo. Mi mente estaba completamente centrada en mí misma. Nunca pensé que estaría en esta posición con un hombre, especialmente con alguien tan guapo, alto y bien dotado como Mike, pero se sentía increíble


.Y así fue como terminé aquí, en su cama, sacudiendo su enorme polla en la boca de mi madre, mi boca

Pronto me rescoste en sofa y me dispuse ser tiamda por ese semental...

En ese momento de intimidad, un pensamiento inesperado se apoderó de mí, y por instinto, cubrí mi vagina con mis manos y murmuré: "Soy una mujer casada". La vergüenza me invadió al instante, sintiendo como si hubiera arruinado el momento con mi interrupción.


Mike sonrio y dijo:"entdiento, tu vagina es solo para tu marido pero saber mia mor hay otras manera de que yo entre dentro de ti que te pare anal?"


La propuesta de Mike me tomó por sorpresa, y mientras tragaba saliva nerviosamente, me di cuenta de que esta nueva dirección también sería dolorosa. La idea de la penetración anal me llenaba de ansiedad y temor, pero al mismo tiempo, me sentía inexplicablemente intrigado por la posibilidad de explorar algo diferente y desconocido. Con una mezcla de aprensión y curiosidad, me preparé mentalmente continuación.

Con la propuesta de Mike, una nueva etapa en mi vida comenzó. Su sugerencia abrió una puerta a lo desconocido, ofreciéndome un escape de mi trágico destino en el cuerpo de mi madre. Aunque la idea me llenaba de temor, también despertaba un sentido de liberación 


El sexo anal con mike no solo me satisfacia como mujer, sino tambien que evitaba embarazos no deseadas si desidia acabar dentro... sin embargo pasar mas tiempo en el gym y fuera de casa comensaba a levantar sospechas.... 

miércoles, 1 de mayo de 2024

Un deseo

Siempre deseé haber nacido del sexo opuesto, así que simpre que veia una estrella fugasno arrojar una moneda aun pozo o soplar un diente de leon o cada 11:11 solo pedianun unico deseo...., sin pensarlo, deseéaba despertar, como una hermosa chica.

El día de mi decimoctavo cumpleaños, tuve la oportunidad única de pedir un deseo .... Sin vacilar, deseé despertar al día siguiente como una hermosa chica, un anhelo que había guardado en secreto durante mucho tiempo.

Al abrir los ojos la mañana siguiente, una extraña sensación recorrió mi cuerpo, como si cada célula estuviera impregnada con una nueva energía, una feminidad que nunca antes había experimentado. 



Mis manos temblaban de anticipación mientras exploraba cada centímetro de mi cuerpo transformado, sintiendo la suavidad de mi piel ahora diferente y la curva de mis nuevas formas femeninas. Un escalofrio recorrió mi espalda cuando me di cuenta del vacío en mis boxers, confirmación palpable de que mi deseo había sido concedido.


El miedo a enfrentarme a mi familia con esta revelación me invadió, asi que decidi dejar que descubrieran mi transformación por sí mismos.



Decidí que no había manera de explicarle esto a mi familia y que tendría que dejar que me encontraran por la mañana. Cuando desperté lo supe. Ya podía sentir mi nueva feminidad y un vacío en mis boxers. Mientras mis manos subian, me pregunté qué esperaba. Todas las mujeres de mi familia tenían senos muy grandes y ahora yo no era la excepción.


Mirándome en el espejo, la realidad de mi transformación se hizo aún más evidente. Mis ojos se llenaron de asombro al ver mis senos, mucho más grandes de lo que había anticipado. Era como si mi cuerpo hubiera sido remodelado por completo, cada detalle meticulosamente diseñado para la máxima feminidad.


Me encontré atrapado en un choque de emociones, una mezcla de alegría abrumadora, miedo y una profunda sensación de autodescubrimiento. Mientras trataba de procesar esta nueva realidad, un suave golpe en la puerta de mi habitación me sacó de mi ensimismamiento.

 "¿Luis?" Mi madre abrió la puerta. Traía muchas prendes de vestir femeninas en las masno
"Mamá..." dije.
Eella me miro y dijo. "Hay algo que necesito decirte un pequeño secroto familiar... que solo afecta a los primogénitos barones de la familia,  espero que no estes enojado"

"Para nada Mamá..." dije, mientras trataba de oculata mi emoción en mi voz

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sábado, 27 de abril de 2024

Eva





Convertirme en la madrastra de mi amigo ciertamente no estaba en mis planes para este año. Pero cuando me diagnosticaron esta segunda pubertad, mi familia me repudió. Tenía 21 años y todavía vivía en casa.

Mi familia era extremadamente religiosa y pensaban que esta condición genética era obra del diablo, algo antinatural. Y cuando la progresión de mi envejecimiento se hizo evidente, fue la gota que colmó el vaso. Bajo su creencia religiosa, podían tolerar que cambiara de género, pero el envejecimiento acelerado que sufrí fue la gota que derramó el vaso. Mi familia me echó de la casa.

Mi apariencia, más cercana a la de una mujer de 40 años, con piel morena y cabello castaño oscuro, y con pronunciadas curvas femeninas, hacía que llamará la atención donde quiera que fuera. 

Perdida en el caos del centro de la ciudad, me encontré con un viejo amigo que estaba al tanto de mi situación. Entre lágrimas y desesperación, compartí con él mi difícil situación familiar y el rechazo que había enfrentado.

 Mi amigo me ofreció una habitación en su hogar. No es que tuviera muchas opciones en ese momento. Él vivía solo con su padre, quien resultó ser un buen hombre.

Mientras me adaptaba a este nuevo cuerpo y esta nueva vida, sentía la necesidad de encontrar una manera de contribuir al hogar que me había abierto sus puertas. Consciente de que no quería ser una carga para mi amigo y su padre, decidí asumir un rol más "femenino", convirtiéndome en esa figura que hacía falta en la casa. 

Por las mañanas, me levantaba temprano, dispuesta a hacer mi parte para mantener el hogar en funcionamiento. La cocina se convirtió en mi refugio. El aroma acogedor del café recién hecho y el sonido reconfortante de los utensilios en acción llenaban la casa de una atmósfera cálida y hogareña.

Después del desayuno, me sumergía en las tareas del hogar con dedicación y diligencia. Desde la limpieza hasta la organización, cada tarea se convertía en una oportunidad para demostrar mi gratitud y devolver la generosidad que se me había brindado. Establecer esta rutina no solo me permitía encontrar mi lugar en el hogar, sino también sentirme útil y valorada en un entorno que había llegado a considerar como propio.

Decidí abrazar esta nueva fase de mi vida con determinación. Acepté que ya no era el joven que solía ser, sino una mujer de 40 años con senos prominentes que colgaban delicadamente en mi pecho y una vagina entre mis piernas, marcando el final de una etapa y el comienzo de otra desconocida.

A pesar de los cambios físicos y las incertidumbres que me invadían, me esforcé por vivir cada día con dignidad y aceptación. Reconocí que mi destino había tomado un rumbo inesperado, pero me negué a dejarme abrumar por ello.

Fue entonces cuando decidí adoptar el nombre de Eva. Era un nombre que resonaba con la idea de un nuevo comienzo, de un renacimiento


Un par de meses después...


Hubo una noche en particular en la que mi amigo salió con una chica, y en casa solo estábamos su padre y yo. Estábamos charlando y, de repente, surgió la pregunta inevitable: ¿tenía novio? Al responder que no, por razones obvias, él comenzó a hablar de su ex esposa.

Me sentí mal por él al escuchar cómo había sido dejado por una persona que lo abandonó por alguien más adinerado. No podía evitar sentir lástima por su situación, pero también encontraba algo entrañable y atractivo en él.

Lo siguiente que supe fue que estábamos acurrucados, compartiendo un momento de intimidad mientras él comenzaba a acariciarme. Me confesó que había pasado mucho tiempo desde la última vez que había estado con una mujer. No sé qué tenía él, pero me dejé llevar por el momento.

Luego, la conversación se volvió más candente mientras hablábamos sobre temas sexuales. Sentía mariposas revoloteando en mi estómago y mi vagina se humedecía al hablar de eso, al mismo tiempo que me ruborizaba por la excitación del momento.

Pronto tocó el tema del sexo oral, y me sorprendió al decir que su esposa nunca se lo había hecho. Esa revelación fue el colmo para mí, así que decidí tomar el asunto en mis propias manos, literalmente.

Me arrodia frente a el y mientras chupaba la polla de este hombre, un hombre que me doblaba la edad, lo escuché gemir: "Yo tampoco he follado en mucho tiempo".

Tragué saliva pensando en lo que vendría después...

Fue el comienzo de una nueva etapa en nuestras vidas. A pesar del riesgo, decidimos mantener nuestras relaciones sexuales en secreto, muchas veces compartiendo la misma cama y disfrutando de momentos de pasión y conexión íntima. Sin embargo, siempre vivíamos con la constante preocupación de ser descubiertos, especialmente por su hijo.

 sabiendo que teníamos que enfrentar la realidad eventualmente. Aún no sabíamos cómo reaccionaría su hijo ante la noticia de que su padre y yo éramos pareja.





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Como tan muchachos?.... jejje aqui rin de vuemta con un nueevo cap para el blog jejeje


Bebe mucha agua💖

jueves, 4 de abril de 2024

Incluso después de pasar meses desde que tomé esa decisión trascendental, todavía me cuesta creer que la mujer radiante que veo reflejada en el espejo sea realmente yo. Fueron meses de deliberación interna, de enfrentarme a mis propios miedos y dudas antes de dar ese paso tan crucial en mi vida. Como un empleado corporativo atrapado en la rutina de la carrera de ratas, durante años me había aferrado a la escalera corporativa como si fuera la única vía hacia la felicidad y el éxito. Pero conforme ascendía cada peldaño, me daba cuenta de que algo esencial faltaba en mi vida.


Comencé a cuestionar el propósito de esta existencia tan monótona y absorbente. ¿Qué significado tenía todo este esfuerzo desenfrenado por escalar posiciones en la jerarquía empresarial? ¿A dónde me conducía realmente este camino trazado por las expectativas sociales y laborales? Esas interrogantes se convirtieron en un eco constante en mi mente, impulsándome a buscar respuestas más allá de las paredes de la oficina.

Intenté llenar ese vacío interno con sesiones de terapia, pero las palabras de los terapeutas apenas lograban calmar mi agitado corazón. La sensación de insatisfacción persistía, como una sombra que se aferraba a mi espíritu. Fue entonces cuando, en un momento de desesperación y deseo desesperado de encontrar mi verdadera identidad, descubrí un sitio web que ofrecía trajes de cuerpo femeninos.

Intrigado por las reseñas entusiastas de otros clientes, me sumergí en la experiencia de leer testimonios de hombres que habían encontrado una nueva plenitud al abrazar su feminidad. La idea de transformarme, de dejar atrás la piel que había llevado durante años, se convirtió en una tentación irresistible. Aunque inicialmente vacilé ante la idea de dar este paso, la promesa de una vida más auténtica y plena me impulsó a seguir adelante.

finalmente reuní el coraje para hacer el pedido. Esperé con nerviosismo la llegada del paquete que contenía la llave hacia mi nueva identidad.

Después de esperar ansiosamente durante una semana, finalmente llegó el tan esperado traje, una obra maestra de diseño adaptado a mi tipo de cuerpo, pero también un desembolso considerable de dinero que había invertido en mi búsqueda de autenticidad. Con manos temblorosas, sostuve la piel artificial en mis manos, la emoción y la aprensión se mezclaron en mi pecho mientras sostenía en mis manos el traje que prometía cambiar mi vida para siempre.


El innovador traje de piel ofrecía la fascinante posibilidad de integrarse completamente con mi cuerpo, alterando mi ADN, morfología y fisonomía mientras permaneciera en él. Según las detalladas instrucciones adjuntas, se recomendaba utilizar el traje en sesiones no superiores a las 168 horas continuas. Esta limitación se imponía para evitar la fusión permanente del traje con mi organismo, un fenómeno irreversible que podía tener consecuencias impredecibles. 


Con manos temblorosas, desempaqué el paquete y desdoblé el traje ante mí. La suave piel sintética femenina parecía palpitar con energía, como si estuviera impaciente por envolverme en su abrazo transformador. Con un corazón lleno de expectativas y una mente llena de incertidumbres, me desvestí lentamente y me deslicé dentro del traje que representaba un nuevo comienzo, una nueva versión de mí mismo.


Cerré los ojos y me sumergí en la experiencia, dejando que las sensaciones desconocidas, Cuando finalmente abrí los ojos y me enfrenté al espejo, apenas pude reconocer al individuo que me devolvía la mirada.

La figura que me observaba desde el otro lado del cristal era una versión más auténtica y vibrante de mí mismo,  Una mujer desnuda se erguía frente a mí, con curvas suaves y delicadas que parecían esculpidas por la mano de un artista. En ese instante, algo dentro de mí se encendió, una chispa de reconocimiento y aceptación que me inundó con una sensación de bienestar y éxtasis. No sabía entonces que estaba presenciando el comienzo de mi nueva vida, una vida como suemy.


A medida que los días pasaban me sumergía más en mi nueva identidad como suemy, comencé lentamente, llevando el traje solo en la privacidad de mi apartamento,no superana las 72 horas de usa consecutivo, aprovechando cada momento libre para explorar y nutrir esta faceta oculta de mí mismo. Cada vez que regresaba al trabajo o tenía un día libre, me sumergía en el confort de mi nueva piel, deslizándome en vestidos elegantes y accesorios cuidadosamente seleccionados que me ayudaban a expresar quién era realmente.


Dedicaba horas a perfeccionar mi maquillaje y a practicar el arte de caminar con gracia en tacones altos, transformando mi apartamento en un santuario donde podía ser completamente yo mismo, Mis salidas se limitaban a momentos fugaces en el balcón, donde podía sentir el viento acariciar mi piel y la libertad de ser quien realmente quería ser.

Pero con el tiempo, el anhelo de conexión humana y de pertenencia me impulsó a dar un paso más allá de la seguridad de mi departamento, comencé a explorar el mundo exterior, enfrentándome a la incertidumbre con la esperanza de encontrar un lugar donde encajar, donde ser aceptado por completo.

A medida que me aventuraba más allá de los confines de mi apartamento, me encontraba rodeada de una multitud de caras desconocidas, cada una cargada con sus propias expectativas y deseos. Entre la multitud, los hombres se acercaban con una mirada hambrienta en sus ojos, atraídos por la apariencia femenina que había cultivado con tanto cuidado. Sabía muy bien cuáles eran sus intenciones, sus halagos y sonrisas ocultaban deseos más profundos, deseos que no tardaban en hacerse evidentes.

A pesar de conocer las verdaderas motivaciones detrás de sus elogios y coqueteos, encontraba un placer perverso en la situación. Sabía que para muchos de ellos, mi apariencia era simplemente un medio para satisfacer sus deseos más básicos, pero eso solo agregaba emoción a cada interacción. Después de todo, ¿por qué no aprovechar la situación y sacarles algo de provecho a esos tipos?


 encontraba maneras de convertir sus halagos en oportunidades lucrativas, utilizando mi encanto y mi ingenio para sacarles dinero o favores. Era un juego peligroso, pero en cada transacción, sentía una sensación de poder y control sobre mi propia vida, una sensación que había estado ausente durante tanto tiempo en mi existencia anterior.

Aunque sabía que estas interacciones eran superficiales y temporales, me permitían mantenerme a flote en este nuevo mundo en el que había decidido sumergirme. A través de estas transacciones, encontraba una forma de afirmar mi propia valía y de asegurarme de que nadie me subestimara o me menospreciara. En un mundo donde la belleza podía ser un arma poderosa, yo estaba determinada a utilizarla para mi propio beneficio, aprovechando cada oportunidad que se presentaba para asegurarme un lugar en este nuevo y emocionante mundo que estaba explorando.

Tenia mas exito siendo este alterego femenino  que mi yo original, pronto llego el día en que cerré la puerta de mi antigua vida laboral detrás de mí, sentí un peso levantarse de mis hombros, una sensación de liberación que solo se comparaba con la ligereza que sentía al volver a ponerme mi traje femenino. 

En ese momento, supe que estaba dando el primer paso hacia una nueva vida, una vida en la que podía ser completamente fiel a mí mismo, sin importar las expectativas de los demás. 


Después de varios meses inmerso en mi alter ego como Uemy, puedo afirmar con total convicción que optar por abrazar mi verdadera identidad ha sido una de las decisiones más acertadas de mi vida.


Una mañana, simplemente desperté con la certeza de que sería más feliz siendo quien realmente soy. Antes de vestirme con el traje, decidí tomar el control de mi vida y liberarme de las ataduras de la rutina corporativa: llamé a la oficina y renuncié a mi trabajo. Una vez enfundado en el traje, me embarqué en una aventura sin precedentes, decidido a no quitármelo. Mantuve citas, disfruté de salidas nocturnas y exploré la ciudad, y sin percatarme, había superado con creces las 162 horas de uso recomendado. En ese momento, mi ADN y mi cuerpo habían adoptado una nueva forma de manera irreversible.


Aunque todavía me asombra cuánto he evolucionado desde aquellos días atrapado en la monotonía de la vida corporativa, cada cambio ha sido una mejora palpable. Cada día, me siento más auténtico y en armonía conmigo mismo, deleitándome plenamente en la experiencia de vivir sin máscaras ni limitaciones.

Aunque ya no ostento el prestigioso título de gerente en alguna gran empresa, debo admitir que prefiero mil veces la vida que llevo ahora. Desde que decidí abrazar mi verdadera identidad como Uemy, he encontrado un nuevo sentido de libertad y empoderamiento. Ahora, los hombres que buscan mi atención saben que deben pagar por ella, lo que me otorga un control que nunca antes había experimentado. He construido una pequeña fortuna gracias a mi belleza y mis atributos, aunque algunos podrían considerarlos algo exagerados, pero los amo y me han permitido forjar mi propio camino en este mundo.


Sin embargo, en medio de todo este nuevo estilo de vida, he encontrado algo inesperado: el comienzo de una relación con un chico que ha logrado traspasar las barreras que yo misma había erigido. Aunque al principio estaba escéptica y reacia a permitir que alguien se acercara demasiado, él ha demostrado ser diferente. Su sinceridad, su ternura y su capacidad para aceptarme tal como soy me han conmovido profundamente. A través de él, he aprendido a bajar mis defensas y a permitirme ser vulnerable, algo que nunca pensé que podría hacer.


No puedo evitar sentir cierta incredulidad al recordar que decidí tener relaciones sexuales con él en nuestra primera cita. Fue un paso inesperado, pero al mismo tiempo, una muestra de la intensa conexión que sentí desde el momento en que nos conocimos.


 incluso las siguientes  noches, cancelé salidas con otros hombres que estaban dispuestos a pagar sumas exorbitantes solo por tener la oportunidad de estar conmigo. Sin embargo, ninguna cantidad de dinero o promesa de lujo pudo competir con la atracción y la química que experimenté con este chico en particular. Opté por seguir mi corazón y elegía el sobre el dinero. Aunque pudo haber parecido arriesgado para algunos, para mí fue una decisión impulsada por el deseo de seguir mi instinto.


Es emocionante contemplar la posibilidad de que esta relación evolucione hacia algo más significativo. Sin embargo, incluso en medio de esta reciente felicidad, una pregunta persiste en mi mente, una interrogante que jamás antes me había planteado: ¿podría quedar embarazada?La noción de la maternidad, una perspectiva que alguna vez consideré remota, ahora se materializa ante mí. Mi cuerpo ha experimentado una transformación radical gracias al traje de piel, y ahora me cuestiono si esta nueva forma también abarca la capacidad de concebir y llevar a un hijo. Es una interrogante que nunca antes había considerado, pero que ahora me inunda con una mezcla de esperanza y temor ante las incertidumbres del porvenir.Contemplar la perspectiva de ser madre resulta tanto emocionante como aterradora. A medida que profundizamos en nuestra relación y nos acercamos más el uno al otro, la idea de formar una familia juntos adquiere fuerza en mi mente. No obstante, también afloran dudas y temores. ¿Estoy verdaderamente preparada para asumir la responsabilidad de traer una nueva vida al mundo? ¿Cómo influirá esto en nuestra relación y en nuestras vidas individuales?
















lunes, 1 de abril de 2024

 Siempre me preguntaba qué hacía mi mamá en los viajes de integración con sus compañeros del trabajo. Ella me dijo que es aburrido pero no le creí. Mis amigos a menudo me contaban lo que habían oído sobre esos viajes y no podía imaginarme a mi mamá allí, de fiesta toda la noche. 

Vivíamos solos desde que mi padre nos dejó, así que cuando mamá salía, yo estaba feliz de tener la casa para mí sola. Esta vez sin embargo tenía otros planes. Gracias al hechizo que obtuve de la tienda de magia intercambiaré cuerpos con ella y veré qué están haciendo realmente allí. 

Planeé todo y justo antes de que ella se fuera usé el hechizo. Fue un éxito. Yo era mi madre ahora, por extraño que parezca. Me llevará algún tiempo adaptarme a mis nuevas funciones, pero estoy seguro de que no me molestará tanto.


Cuando llegamos al lugar parecía que mi mamá decía la verdad. La mayor parte del día la pasamos dando conferencias aburridas sobre tácticas de venta y cómo conseguir más clientes. Pero cuando llegó la noche todos empezaron a prepararse para la fiesta. Como tenía que fingir ser mi mamá, cambié mi vestimenta actual por un sexy vestido negro. Cuando llegué allí no podía creer lo que veía. 


Mucha bebida, música alta y, a veces, incluso algunas drogas. Aquellos adultos que siempre nos hablaban a los jóvenes sobre la responsabilidad actuaban peor que cualquiera de nosotros.
Me paré contra la pared, observando la situación y bebiendo lentamente mi bebida. "Te ves hermosa hoy, mishell", me dijo un hombre. Me volví hacia él y reconocí que era jacob, el amigo y supervisor de mi mamá. "Gracias" sonreí, tratando de actuar lo mejor que pude. "¿Qué tal si dejamos este lugar y vamos a algún lugar más tranquilo?" Dijo acariciando mi cintura.
 Mi corazón estaba acelerado, ¿quería tener sexo? Dios mío, lo estaban haciendo. Mi mamá y jacob tuvieron un romance. No quería tener relaciones sexuales en cuerpo de mi mamá, Vacilantemente dije que sí y nos dirigimos a una habitación.


Me quité el vestido y comenzamos a besarnos. Me di cuenta de que esto me estaba excitando. Luego me desabrochó el sujetador y me metió en la cama. Lentamente me quité las bragas y las pantimedias mientras él se subía encima de mí. Las primeras embestidas de su virilidad fueron incómodas pero luego me posicioné y pude sentir placer. Fue increíble lo que un hombre con experiencia te  puede hacer sentir durante el sexo. 

A la mañana siguiente me desperté junto a Jacob. Empecé a pensar en la última noche. Acabo de tener relaciones sexuales aquel hombre, como si fuera mi propia madre, y aun así no me sentí mal. Finalmente llegué a la conclusión de que, dado que estoy en este cuerpo, era natural que sucediera.

Sin preocuparme demasiado por eso comencé a ponerme la ropa. "Ya me voy" dijo Jacob después de despertar. Me acerqué a él y lo besé en los labios. "Todavía tenemoseste fin de semana . Prepárate para hoy", sonreí y me vestí elegantemente. Parece que será una semana loca.


¡Que experiencia! Pase esos dias como mi madre, bebiendo con sus amigas y teniendo sexo salvaje con jacob. Fue genial y solo deseaba que pudiéramos hacer esto algún día nuevamente. Pero todo lo bueno tiene que terminar en algún momento y ya era hora de volver a cas y por ende a mi cuerpo

Cuando llegué a casa, mi mamá no estaba contenta de haberle robado el cuerpo pero no me castigó. Parece que se lo pasó muy bien en mu cuerpo joven de adolescente. Pero luego, cuando intentamos volver a intercambiar, el hechizo no funcionó.Nos estábamos poniendo nerviosos y lo intentamos unas cuantas veces más, pero todavía estaba en el cuerpo de mi madre.


Pasaron los días y no volvimos a intercambiar, a pesar de intentar el hechizo todos los días. Parece que mi madre se extendió y ahora tuve que asumir su identidad hasta que podamos encontrar una solución. Tres semanas después de regresar del viaje comencé a sentirme mal. No paró después de unos días y me estaba preocupando. Me sentí fatal, mis senos estaban sensibles e incluso crecieron de tamaño. Después de decirle a mi madre, ella inmediatamente juntó las piezas. "¿te acostatate  con alguien verdad ellie?" Ella me preguntó. Al principio lo negué, pero ella me miró a los ojos y no pude mentirle. Le conté todo sobre jacob y yo y ella me ordenó que me hiciera una prueba de embarazo. Más tarde mis temores se confirmaron: estaba embarazada.


Sorprendentemente mi mamá no estaba enojada en absoluto. Ella me consoló y me dijo que se quedará a mi lado. También recomendó decirle a jacob lo que estaba embarazada. Jacob estaba muy feliz al escuchar la noticia. A los pocos días me propuso matrimonio y le dije que sí.


Pasó el tiempo y actualmente estoy embarazada de nueve meses. Acordamos con mi mamá intercambiar cuerpos después de dar a luz, pero últimamente estaba pensando en quedarme en este cuerpo. Ha pasado tanto tiempo que me acostumbré a ser mi madre. Ni siquiera extraño mi joven cuerpo. 

Amo esta vida y no puedo esperar a ver a mi bebé. Ayer le dije a mi mamá lo que siento. Ella fue muy comprensiva y aceptó mi oferta. Parece que a partir de ahora soy mishell y no puedo imaginar una vida mejor.