Nunca imaginé que una simple burla cambiaría mi vida para siempre. Recuerdo haberme reído con mis amigos de una mujer de talla grande, bromeando sobre su peso y su aspecto sin pensar en el daño que podía causar.
"Nunca me cogeria a una mujer asi, prefiero que solo me la mame"...dije con tanta soberbia
Pero lo que no sabía… es que esa mujer no era cualquiera. Era una bruja, y su castigo sería peor que cualquier pesadilla.
Esa misma noche, sentí mi cuerpo arder, como si algo en mi interior se estuviera retorciendo y cambiando. Cuando desperté, todo se sintió diferente. Mi ropa me quedaba ajustada de formas imposibles, mis movimientos eran torpes y pesados. Corrí al espejo y lo que vi me dejó sin aliento.
Ya no era el hombre delgado y atlético que solía ser. No. En su lugar, una mujer de curvas exageradas me miraba con horror. Mis caderas eran anchas, mi trasero enorme y redondo sobresalía en todas direcciones, mis pechos eran pesados y rebotaban con cada movimiento. Mi piel era suave, mi rostro delicado, mis labios carnosos y femeninos… y entre mis piernas… apenas quedaba un pequeño y ridículo vestigio de lo que antes fui.
Corrí a buscar a la bruja, suplicando, llorando, rogando que me devolviera a la normalidad. Pero ella solo sonrió con malicia.
"Oh, querido, deberías haber pensado antes de burlarte de una mujer como yo. Pero tranquila… hay una forma de romper el hechizo."
La esperanza brilló en mis ojos, pero su siguiente frase me heló la sangre.
"Debes chupar y tragar el semen de mil hombres."
Sentí náuseas. ¿Cómo podía pedirme algo tan humillante? Intenté negarme, pero ella solo chasqueó los dedos y un calor desconocido se encendió dentro de mí. Mis piernas se apretaron, mi respiración se aceleró… y supe en ese instante que mi cuerpo ahora tenía necesidades que jamás había sentido antes.
No pasó mucho tiempo antes de que la desesperación y la lujuria me hicieran caer. El primero fue un desconocido, un hombre que apenas se rió ante mi torpe vergüenza. Me obligué a hacerlo, sintiendo la humillación arder en mi pecho cuando su semilla llenó mi boca. Tragué con asco, con lágrimas en los ojos… y una marca brilló en mi piel.
Uno menos.
Ahora, aquí estoy, con el sabor aún en mis labios, mi orgullo destruido, y una verdad imposible de ignorar…
Aún me faltan 999.
Me gustó la historia,👍
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